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Monday, February 26, 2018

La descolonización


El concepto de descolonización
Se entiende por descolonización el proceso por el cual los países asiáticos y africanos que habían formado parte de algún imperio colonial europeo adquirieron la categoría de estados independientes. Cronológicamente, corresponde al período comprendido entre 1945 y 1975.
El fin de los imperios coloniales, después de la II Guerra Mundial, fue uno de los grandes acontecimientos del s. XX. Para entender la magnitud y la extensión que tomó el movimiento liberador solamente cabe recordar que en 1914 el 84 % del territorio mundial estaba en manos de los europeos y que en sólo dos décadas (1945-1965) la mayoría de colonias europeas alcanzaron la independencia.
Causas de la descolonización
Las causas del proceso de descolonización son diversas. Por una parte, la II Guerra Mundial debilitó considerablemente las potencias coloniales. Por otra, en las colonias existían minorías intelectuales indígenas que se habían formado en Europa y se habían familiarizado con las ideas de libertad y de soberanía nacional. Finalmente, las dos grandes potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, se oponían al colonialismo por motivos diferentes. Los primeros, porque veían la posibilidad de colocar sus capitales y productos en mercados hasta entonces celosamente reservados a las metrópolis. La Unión Soviética, porque el debilitamiento de las potencias coloniales y la aparición en las colonias de movimientos de liberación de ideología marxista le ofrecían la posibilidad de ampliar su área de influencia.
Las vías de acceso a la independencia
Los procesos de independencia siguieron distintas vías en cada caso, de acuerdo con la diferente implantación del colonialismo, con las influencias recibidas por los movimientos de liberación y con la actitud de las metrópolis. Se llevaron a cabo mediante la guerra, la negociación o una combinación de ambas.
La descolonización de África y Asia. Ésta consistió en la transferencia del poder político de las metrópolis a la población indígena, pero dejó a las antiguas colonias en una situación de dependencia económica que todavía no les ha permitido desarrollar y gestionar sus recursos naturales en función de sus propios intereses.
La guerra se utilizó allí donde las metrópolis quisieron recuperar las colonias perdidas durante el conflicto mundial (Francia en Indochina, los Países Bajos en Indonesia), o bien en lugares donde la población europea era numerosa (como en Argelia). En otros casos, las metrópolis prefirieron preparar un proceso de independencia favorable a sus intereses (el Reino Unido en la India, por ejemplo), o bien establecieron cauces de diálogo con los dirigentes nacionalistas (Francia en Tunicia y Marruecos).
De las metrópolis europeas, Francia fue la que opuso mayor resistencia a deshacer su imperio. En la conferencia de Brazzaville (1944), el general Charles de Gaulle intentó frenar el proceso emancipador de las colonias mediante la creación de la Unión Francesa, entidad en la que, supuestamente, las colonias se integraban libremente y en igualdad de condiciones con la metrópoli. Por otro lado, Francia estaba interesada en que las colonias asimilasen la lengua, la cultura y la administración francesas, intentando hacer de ellas una prolongación de la metrópoli, lo cual hizo que la ruptura fuera compleja y traumática.
El Reino Unido parecía estar más preparado para asumir la desaparición de su imperio colonial. Antes de la guerra ya se habían producido experiencias de descolonización. Los territorios con mayoría anglosajona (Nueva Zelanda y Australia) eran independientes dentro del marco de la Commonwealth, y Egipto e Iraq ya habían accedido a la independencia política.
La descolonización de Asia
Salvo en los imperios de China y Japón, la penetración europea en Asia central y oriental había concluido a finales del s. XIX con la integración en los imperios coloniales europeos de territorios extensos y densamente poblados. El subcontinente indio se había incorporado al Reino Unido a partir del s. XVII; Indonesia dependía de los Países Bajos; la tercera gran región colonial asiática era Indochina, que había sido integrada, desde mediados del s. XIX, en el Imperio francés.
Asia es, actualmente, un continente descolonizado e integrado por naciones con un destacado papel internacional. En el proceso general de independencia del continente asiático pueden distinguirse tres etapas bien definidas:
·         — Desde la revolución china de 1911 hasta la II Guerra Mundial.
·         — Desde 1945 a 1955, período en que accedieron a la independencia la mayor parte de los pueblos asiáticos.
·         — Desde 1955 hasta la reintegración de Hong Kong y Macao a China (en 1997 y 1999, respectivamente).
• La independencia de las posesiones británicas
Aunque ya en 1946 se habían independizado las islas Filipinas, la independencia política de la península del Indostán fue el primer paso decisivo en la descolonización de Asia.
La India, "la joya de la Corona", orgullo del Imperio británico y verdadero subcontinente donde se reunían pueblos, etnias, religiones y lenguas muy diversos, inició en la década de 1930 la recta final hacia la independencia. Debido a las presiones nacionalistas, los británicos habían otorgado en 1935 una constitución federal (Acta India), rechazada por la población india, ya que el poder continuaba en manos del gobernador británico.
Durante la II Guerra Mundial, el Partido del Congreso, dirigido por Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru, practicó una política de no cooperación con la Gran Bretaña, reclamando la independencia inmediata. Mientras, la administración británica ejerció una intensa represión contra el movimiento nacionalista.
Reunión sobre la partición de la India en julio de 1947, en Nueva Delhi, con la participación de lord Mountbatten (centro), encargado de la transferencia de poderes a los nuevos estados, y los futuros dirigentes de Pakistán e India, Mohammed Alí Jinnah (derecha) y Jawaharlal Nehru (izquierda).
Al finalizar la II Guerra Mundial se reemprendieron las negociaciones. Los acuerdos de transmisión de poderes entre el último virrey de la India, lord Mountbatten, y los líderes de los dos grandes partidos indios (el Partido del Congreso, de Gandhi y Nehru, y la Liga Musulmana, de Alí Jinnah), fueron revalidados por el Parlamento británico en julio de 1947. El 14 de agosto la India accedió oficialmente a la independencia.
El país se dividió en dos estados definidos por razones religiosas: la Unión India, de mayoría hindú, y Pakistán, de mayoría musulmana. Del gobierno de la India se ocupó Nehru, y del de Pakistán, Jinnah. Los costos de la partición fueron enormes, dado que se multiplicaron los conflictos territoriales y religiosos. Se produjeron sangrientos enfrentamientos civiles en regiones como Bengala y Punjab, donde convivían hindúes y musulmanes. Se estima en más de medio millón de muertos el saldo de los conflictos que tuvieron lugar entre 1946 y 1947. Por otra parte, el fundamentalismo religioso provocó una ola de refugiados en ambas direcciones: 7,5 millones de musulmanes y 10 millones de hindúes pasaron de un estado a otro.
El Estado pakistaní se hallaba dividido en dos territorios, al este y al oeste de la India, separados entre sí por más de 2.000 km de distancia. Esto provocó no pocas dificultades, hasta que, en 1971, la sección oriental, con el apoyo de la India, se constituyó en nuevo estado independiente con el nombre de Bangla Desh, tras una cruenta guerra civil.
La independencia de la India tuvo efectos inmediatos en otras posesiones británicas en Asia, como Birmania, Ceilán y Malaysia. A principios de 1948, Birmania (actual Myanmar) adquirió la condición de estado independiente, como resultado de la presión ejercida por la Liga Antifascista, forjada en la lucha contra la invasión japonesa.
En 1948, el Gobierno británico concedió la independencia a Ceilán, que en 1972 adoptó el nuevo nombre de Sri Lanka. Algo más difícil fue el proceso seguido en Malaysia, donde la heterogeneidad étnica (40 % de chinos, 40 % de malayos, 20 % de indios) y religiosa, así como la dispersión territorial, retardaron el proceso de independencia. En 1957 se constituyó la Unión Malaya en el seno de la Commonwealth británica. La ciudad de Hong Kong permaneció adscrita al Reino Unido hasta su devolución a China en 1997.
• La liquidación del Imperio colonial neerlandés
La descolonización de Indonesia, que supuso la liquidación del Imperio colonial neerlandés en Asia, fue rápida. La ocupación japonesa de las islas desde 1942 dio un gran impulso al movimiento nacionalista, dirigido por Akmed Sukarno. En 1945, los japoneses se retiraron, y Sukarno proclamó unilateralmente la independencia. El Gobierno neerlandés fracasó en el intento de recuperar la colonia mediante negociaciones y optó por la intervención militar. En 1947 y 1948, las tropas neerlandesas intentaron infructuosamente la reconquista militar del archipiélago.
Achmed Sukarno, líder del movimiento de independencia de Indonesia y presidente de este país entre 1949 y 1966, fue un dirigente culto y carismático que consiguió unir a su pueblo con el objetivo común de la creación de la República independiente de Indonesia.
En agosto de 1949 se acordó el traspaso de la soberanía a la República de Indonesia. Sukarno se mantuvo al frente del país hasta 1965.
• La independencia de los territorios franceses. Las guerras de Indochina
Francia ensayó una estrategia muy diferente de la británica. La Constitución de 1946 preveía la formación de la Unión Francesa, que intentaba integrar bajo la soberanía de Francia a los países que formaban su imperio. Pero esta opción estaba abocada al fracaso. La primera brecha abierta en la Unión Francesa fue la independencia de Indochina, la joya asiática de Francia.
Los japoneses ocuparon la Indochina francesa (Vietnam, Laos y Camboya) durante la II Guerra Mundial. El líder de las fuerzas nacionalistas vietnamitas era el comunista Hô Chi Minh, que proclamó la independencia de Vietnam tras la rendición de los japoneses. Francia no aceptó la independencia, lo que provocó en 1946 el inicio de una larga y dura guerra colonial. El partido comunista mantuvo su control sobre el norte de Vietnam, mientras los franceses crearon estados satélites, como el del emperador Bao Dai en Vietnam del Sur. Finalmente, las guerrillas comunistas se impusieron al ejército colonial francés, que sufrió una humillante derrota en Diên Biên Phu.
El coronel De Castries, Marc Jaquet, secretario de los Estados Asociados, y el general Blanc, jefe del Estado Mayor del Ejército, visitaron Diên Biên Phu, lugar de la derrota de las tropas francesas por las fuerzas del Vietminh, al mando de Vô Nguyên Giap, en mayo de 1954.
En 1954, la conferencia internacional de Ginebra estableció la división de Indochina en tres estados independientes (Vietnam, Laos y Camboya). A su vez, Vietnam quedaba dividido en dos zonas (al norte y al sur del paralelo 17) hasta la celebración de unas elecciones. Mientras en el norte se formó una república popular comunista, en el sur el emperador fue destituido y se estableció un régimen dictatorial que contó desde el principio con la ayuda de Estados Unidos, interesados en frenar la expansión comunista en el Sureste asiático. En 1963 se inició la tercera guerra de Indochina, en la que se enfrentaron sudvietnamitas y estadounidenses, por un lado, y Vietnam del Norte y las guerrillas comunistas de Vietnam del Sur, por el otro. El conflicto se extendió también a Laos y Camboya. La retirada estadounidense, a partir de 1973, permitió la reunificación de Vietnam bajo un régimen comunista en 1975.
La conferencia de Bandung (1955)
La primera demostración de fuerza de los países descolonizados fue la conferencia de Bandung (Indonesia). Los nuevos estados no se resignaban a ser comparsas de un mundo dominado por las dos grandes potencias (Estados Unidos y la URSS) y por esta razón quisieron hacer sentir su propia voz.
El organizador de la conferencia fue Nehru, primer ministro de la India, que contó con el apoyo inicial de Pakistán, Ceilán, Birmania e Indonesia (el grupo de Colombo). La conferencia fue presidida por Akmed Sukarno, y en total participaron veintinueve estados asiáticos y africanos.
La conferencia asumió por unanimidad cinco grandes principios: el respeto a la soberanía y a la integridad nacionales, la igualdad de las razas y de las naciones, el principio de no agresión, la no injerencia en asuntos interiores de otros países y la coexistencia pacífica. Además, la conferencia se pronunció contra el racismo y el colonialismo, y pidió a las potencias coloniales que otorgaran la independencia a los territorios aún sometidos. Se reclamó también la cooperación económica mundial con el fin de luchar contra la pobreza y el subdesarrollo.
La conferencia de Bandung (Java, Indonesia) agrupó a los delegados de 23 naciones asiáticas y seis africanas que se declararon contrarios al colonialismo. Los primeros ministros japonés y chino (Tatsunosuke Takasaki y Zhou Enlai) conversan durante las jornadas de la conferencia.
Entre los países participantes se dieron tres grandes tendencias: los prooccidentales, como Ceilán, Pakistán, Turquía, Iraq, etc.; los comunistas, como China y Vietnam del Norte, y los no alineados. De esta conferencia nació el Movimiento de Países No Alineados, que pretendía reunir a todos los países contrarios a la política de bloques.
La descolonización de África
El reparto de África había marcado el cenit de la hegemonía mundial de Europa a finales del s. XIX. En pocos años, casi todo el continente africano había quedado atribuido a los imperios coloniales europeos. Del mismo modo, también en un corto espacio de tiempo, África adquirió la independencia política.
• Áreas coloniales de África
Entre 1957 (independencia de Ghana) y 1962 (independencia de Argelia) se desarrolló la parte central del proceso de descolonización de África. La independencia de las colonias de Asia y la celebración de la conferencia de Bandung estimularon el proceso de descolonización de los países africanos.
En el proceso descolonizador se pueden distinguir las siguientes áreas:
·         África islámica septentrional: Situada al norte del Sahara, y que se extendía entre el Atlántico, el Mediterráneo y el mar Rojo. Comprendía desde el Magreb, al oeste, hasta el Nilo, al este. La integraban protectorados y territorios bajo la administración colonial metropolitana francesa, británica y española.
·         África británica: Distribuida por las regiones occidental, oriental, central y austral del continente y sometida a distintos tipos de régimen colonial, aunque con el elemento común del sistema de administración indirecta.
·         África francesa: Agrupada en las regiones occidental, ecuatorial y oriental del continente, también sujeta a diversos tipos de régimen colonial, pero en este caso con una administración colonial estrechamentre vinculada a la metrópoli.
·         África belga: Localizada en la región central del continente.
·         África portuguesa: Repartida en las regiones occidentales y australes del continente, abierta tanto hacia el Atlántico como hacia el Índico.
·         África española: Comprendía los territorios atlánticos del Sahara y de la actual Guinea Ecuatorial, así como en el norte de Marruecos.
Para completar el mapa de las regiones africanas hay que analizar la peculiar y conflictiva situación de África del Sur.
• Las colonias británicas
La independencia de las colonias británicas en África fue, en general, un proceso menos conflictivo que el de las colonias de las restantes metrópolis. El sistema político que había impulsado el Reino Unido se basaba en la concesión gradual de competencias a las colonias y en el apoyo a la formación de órganos de gobierno autónomos (Indirect Rule o administración indirecta).
El primer ejemplo de este proceso fue la descolonización de las posesiones británicas situadas en las costas del África ecuatorial occidental. Costa de Oro, después conocida como Ghana, se convirtió en estado independiente en 1957, bajo la dirección de Kwame Nkrumah. Más tarde le siguieron otros estados de la región, como Sierra Leona, Togo, Dahomey o Gambia. La independencia de Nigeria fue acordada en 1960; resultó más conflictiva, debido a la diversidad étnica, religiosa y económica de este país; la guerra civil, o guerra de Biafra (1967-1970), tuvo consecuencias dramáticas para la población.
En el África oriental británica se aplicó el mismo esquema. La independencia de Tanganyika se produjo a finales de 1961 bajo la dirección de otro gran líder africano, Julius Nyerere; el nuevo estado cambió su nombre por el de Tanzania tras su unión con Zanzíbar en 1964.
El acceso a la independencia de Kenya, bajo el liderazgo de Jomo Kenyatta, fue posterior a la represión de la revuelta de los mau-mau, sociedad secreta que se oponía a la presencia de los colonos europeos.
La Federación de Rhodesia y Nyasalandia se disolvió al alcanzar la independencia los estados de Malawi y Zambia (1964) y la República de Rhodesia (1970), que en 1980, con el nombre de Zimbabwe, obtuvo un gobierno indígena bajo el control de Ian Smith.
En el África meridional británica, la descolonización se enfrentó con más problemas debido al importante contingente de población blanca en algunos países, como por ejemplo en Rhodesia del Sur (8 % del total). También se dejaba notar la influencia negativa de la vecina Sudáfrica, anclada en el apartheid hasta finales del s. XX. La descolonización no era, pues, sólo un asunto entre la metrópoli y las colonias, sino que también enfrentaba a la mayoría negra y a la minoría blanca, que aspiraba a mantener su hegemonía económica y política.
En Nyasalandia y en Rhodesia del Norte, la independencia fue proclamada en 1964; los nuevos países fueron denominados Malawi y Zambia, respectivamente. En Rhodesia del Sur triunfó la posición de la minoría blanca, dirigida desde 1965 por Ian Smith, quien proclamó unilateralmente la independencia del país al margen de la Commonwealth. La larga lucha de la mayoría negra, aglutinada en torno al Frente Patriótico de Robert Mugabe, desembocó en 1980 en la creación del Estado de Zimbabwe.
• Las colonias francesas
El fracaso de la Unión Francesa y la derrota militar en Indochina aceleraron el proceso de independencia de las colonias francesas. En general, se llevaron a cabo por medio de negociaciones, excepto en Argelia, donde un cruento enfrentamiento militar de ocho años precedió a la independencia. El paso decisivo lo dio, sin duda, el general De Gaulle al establecer la base de la independencia en la voluntad de los pueblos coloniales, expresada en referéndum. Mediante el referéndum de 1958, las colonias podían escoger entre la autonomía dentro de la Comunidad Francesa o la independencia, que comportaría la supresión de toda ayuda económica de la metrópoli. Sólo Guinea, siguiendo las directrices de Sékou Touré, votó por la independencia.
Los países restantes aceptaron las condiciones propuestas por los franceses. Sin embargo, la inviabilidad de la Comunidad Francesa hizo que en 1960 la autonomía de estos países se convirtiera en independencia total y toda el accediera a la independencia África subsahariana, desde Senegal hasta Chad.
El Magreb presentó dos vías de descolonización, que respondían a diferentes realidades coloniales. Por un lado, Marruecos y Tunicia eran dos protectorados en los cuales existían gobiernos indígenas, y en el caso de Marruecos, una dinastía secular. La presencia de colonos franceses era escasa, y existía además una élite autóctona con la que negociar la independencia sin demasiados traumas. En marzo de 1956 se proclamó la independencia de ambos territorios.
La alta proporción de población de origen francés en Argelia provocó el estallido de un grave conflicto social interno que desembocó en la guerra para la independencia más larga de África. Soldados franceses ocupando Argel, el 13 de diciembre de 1960, tras los disturbios ocurridos el día anterior.
La complejidad del caso de Argelia derivaba de su propia antigüedad como colonia francesa, de su mayor integración en la metrópoli y, sobre todo, de la presencia de una elevada colonia de inmigrantes (un millón de europeos frente a nueve millones de musulmanes). En 1954 estalló una sangrienta guerra de liberación entre el Frente de Liberación Nacional (FLN), dirigido por Ben Bella, y el ejército colonial francés, que contaba con la ayuda de la mayoría de los colonos franceses. La guerra de Argelia supuso la muerte de 30.000 franceses y de cerca de un millón de argelinos.
En 1959, Francia reconoció el derecho a la autodeterminación de los argelinos, lo cual permitió el inicio de negociaciones, que concluyeron con los acuerdos de Évian (marzo de 1962), por los que Francia reconocía la independencia de Argelia. En julio de 1962, tras un plebiscito, se proclamó la República Popular y Democrática de Argelia, presidida por Ben Bella.
• El Congo Belga
El Congo Belga fue otro ejemplo de descolonización conflictiva. La colonia era muy rica en minerales, por lo que Bélgica se resistía a dejarla. La explotación de la población negra era muy dura y el nivel de vida de la población era ínfimo. La inmensidad del país comportaba grandes diferencias étnicas y culturales.
En 1950 apareció la primera organización nacionalista: la Asociación de los Pueblos Bakongo (ABAKO), liderada por Joseph Kasavubu. Más tarde se formó el izquierdista Movimiento Nacional del Congo (MNC), dirigido por Patrice Lumumba. En 1957 se celebraron elecciones, en las que triunfó ABAKO. En junio de 1960 se declaró la independencia del país, con Kasavubu como presidente y Lumumba como jefe de Gobierno. Para evitar conflictos territoriales se estableció un estado federal, pero los intereses económicos y las luchas tribales provocaron pronto el estallido de una guerra civil. Un posterior golpe de estado del coronel Mobutu Sese Seko, apoyado por las potencias occidentales, estableció un régimen dictatorial. En 1971, el Congo y su capital, Leopoldville, pasaron a denominarse Zaire y Kinshasa, respectivamente. En 1997, el nombre de Zaire fue sustituido por el de República Democrática del Congo.
• Las colonias portuguesas
Los territorios del África portuguesa fueron los de descolonización más tardía. Las colonias portuguesas africanas estaban compuestas por Guinea y Cabo Verde, en la costa occidental africana; Santo Tomé y Príncipe, en el golfo de Guinea, y Angola y Mozambique, en el África austral.
Dada la ausencia de instituciones de autogobierno en las colonias y su dependencia directa del Ministerio de las Colonias de Lisboa, la estrategia seguida por las organizaciones africanistas fue la lucha armada mediante la guerra de guerrillas. La metrópoli emprendió en 1961 una guerra colonial absurda, ya que no contaba con suficientes recursos militares para imponerse a los africanos y, además, suscitaba el unánime rechazo internacional.
La guerra duró hasta la revolución de los Claveles de 1974, a partir de la cual se llevó a cabo una rápida descolonización. Este mismo año se independizó Guinea-Bissau, y al año siguiente lo hicieron Cabo Verde, Mozambique, Angola, y Santo Tomé y Príncipe. La independencia de Mozambique y Angola provocó, en ambos casos, una larga guerra civil entre guerrillas prooccidentales y prosoviéticas.
• Las colonias españolas
España tenía cuatro territorios coloniales en África: Ifni, Sahara Occidental, Guinea Ecuatorial y el norte de Marruecos (el Rif, con la excepción de Ceuta y Melilla). En 1956, este último se integró en el nuevo Marruecos independiente. En 1969, después de una serie de escaramuzas bélicas, España cedió a las presiones de Marruecos y le cedió Ifni. Guinea Ecuatorial se independizó en 1968.
En 1975, el Sahara fue cedido por España a Marruecos y Mauritania. Esta cesión tuvo la oposición del saharaui Frente Polisario, que proclamó la independencia del territorio y se enfrentó militarmente a los ocupantes. Tras la renuncia de Mauritania al territorio, el Frente Polisario prosiguió una larga guerra contra Marruecos.

La Guerra Fría


Antecedentes de la Guerra Fría
Se denomina Guerra Fría al período comprendido entre el final de la II Guerra Mundial, en 1945, y la desaparición de la Unión Soviética (URSS), en 1991, durante el cual dos superpotencias mundiales (Estados Unidos y la URSS) encabezaron sendos bloques de países enfrentados en todos los órdenes (militar, económico, político e ideológico). Las relaciones internacionales y el proceso de descolonización de la segunda mitad del s. XX se desarrollaron en este contexto mundial de enfrentamiento larvado, surgido a partir de los acuerdos de paz que marcaron el final de la II Guerra Mundial.
Durante los años de la Guerra Fría se vivió en un estado de tensión permanente en el que nunca se llegó al enfrentamiento bélico directo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, pero sí entre algunos de sus aliados. Aunque la Guerra Fría propició el estallido de graves conflictos internacionales, el enfrentamiento entre las dos grandes potencias y la amenaza de una guerra nuclear permitió cierta estabilidad a la política mundial, por lo menos en las zonas más directamente controladas por ellas. Con la desaparición de la Unión Soviética en 1991 quedó destruido el sistema bipolar de relaciones internacionales y se inició una nueva era marcada por la existencia de una única superpotencia mundial (Estados Unidos), por una creciente desestabilización política y económica y por la aparición de diferentes focos de influencia mundial, progresivamente enfrentados a la hegemonía estadounidense (multipolaridad).
• La construcción de un nuevo orden mundial
Diversas conferencias celebradas en la fase final de la II Guerra Mundial, todavía en pleno conflicto bélico, pusieron las bases de los acuerdos territoriales de la posguerra. La primera de ellas se celebró en Teherán en noviembre de 1943. En la segunda, celebrada en Moscú en octubre de 1944 entre los dirigentes del Reino Unido y la Unión Soviética, se trató sobre la península de los Balcanes; se acordó que, finalizada la contienda, Grecia quedaría bajo influencia británica, y Rumania y Bulgaria, bajo la de la URSS. No se pronunciaron sobre Polonia ni tampoco sobre la posible división de Alemania.
De izquierda a derecha, el primer ministro británico, Winston Churchill, el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, y el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Josef Stalin, durante las conversaciones mantenidas en el transcurso de la conferencia de Yalta, celebrada entre el 4 y el 11 de febrero de 1945.
La tercera conferencia se celebró en febrero de 1945 en Yalta (Ucrania, Unión Soviética), y a ella acudieron los dirigentes del Reino Unido, de Estados Unidos y de la URSS. Por aquellas fechas los ejércitos soviéticos ya habían ocupado buena parte de Alemania, por lo que las pretensiones de la URSS sobre este territorio contaban con un contundente argumento de fuerza. En Yalta se acordó el reparto de Alemania, así como de la ciudad de Berlín, en cuatro zonas, controladas por el Reino Unido, la Unión Soviética, Estados Unidos y Francia. Las cuatro potencias se repartirían también Austria y su capital, Viena. También se trató de las reparaciones de guerra que debería pagar Alemania.
La última conferencia entre los aliados se celebró en Potsdam, en las cercanías de Berlín, en julio y agosto de 1945, cuando la guerra en Europa ya había acabado y los estadounidenses habían demostrado la capacidad destructora de su nuevo armamento con el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de agosto, respectivamente. Los acuerdos de Potsdam ratificaron la división de Alemania en cuatro zonas de ocupación (estadounidense, soviética, británica y francesa) y la ampliación del territorio soviético hacia el oeste: incorporación de los Estados de Estonia, Letonia y Lituania, y anexión de algunos territorios de Rumania (Besarabia), Checoslovaquia, Finlandia y Polonia, que a su vez amplió su territorio con tierras hasta entonces alemanas.
El reparto del mundo
La influencia de la URSS sobre la Europa oriental no se limitó a las anexiones territoriales. En los estados liberados u ocupados por el ejército soviético (Polonia y parte de Alemania, Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia, Albania y Hungría) se formaron gobiernos provisionales, a la espera de la celebración de elecciones libres. Sin embargo, mediante la manipulación de las elecciones o, simplemente, gracias a golpes de estado apoyados por el Ejército Rojo, los partidos comunistas nacionales, controlados por la URSS, implantaron en estos países sistemas políticos a imagen y semejanza del régimen soviético (las llamadas democracias populares). El dominio de la URSS sobre estos estados consagró la división de Europa en dos bloques (el comunista, controlado por los soviéticos, y el capitalista, bajo la influencia de Estados Unidos), divididos por el llamado Telón de Acero.
• El área de influencia estadounidense
Estados Unidos ejercía su influencia sobre la parte de Europa no ocupada por el ejército soviético: Francia, el Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Italia y Grecia. Alemania, que inicialmente había quedado dividida en cuatro zonas de ocupación, pasó a estar dividida en sólo dos cuando franceses, británicos y estadounidenses unificaron sus áreas de influencia con la creación en 1949 de la República Federal de Alemania (RFA), frente a lo que la Unión Soviética reaccionó creando en el mismo año la República Democrática Alemana (RDA). En Austria, las cuatro potencias ocupantes se retiraron en 1955. De inmediato el país fue reunificado y adoptó un estatuto especial de neutralidad entre los dos bloques.
Una pareja de berlineses hablan con sus familiares retenidos en el sector este a través del muro. Construido en 1961, el muro de Berlín dividió la capital alemana en dos sectores y se convirtió en testimonio de la tensión existente entre los bloques comunista y capitalista durante la Guerra Fría.
Tras la rendición de Japón, Estados Unidos había pasado a controlar directamente la política y la administración del país asiático, que quedó así integrado dentro del grupo de países de influencia estadounidense.
La recuperación económica de Europa: el plan Marshall
En conjunto, Europa había quedado destruida después de la guerra y difícilmente hubiera sido posible su reconstrucción sin la aportación de ayuda exterior. Por el contrario, Estados Unidos había salido de la contienda en una situación económica positiva, ya que la guerra no había afectado directamente a su territorio y, además, había tenido efectos dinamizadores sobre la producción. La amenaza de una extensión del comunismo en Europa era real, sobre todo entre las capas de la población más desfavorecidas, a menos que éstas pudieran salir de la situación de pobreza y descontento en que vivían. En este contexto y para limitar cualquier hegemonía de su oponente, Estados Unidos ideó un vasto plan de ayuda a las economías europeas.
El programa European Recovery Program, conocido como plan Marshall, se inició en 1948. Consistió en la aportación de capitales a Europa en unas condiciones muy favorables, ya que sólo el 10 % de la ayuda debería ser retornada. Las inversiones se orientaron en buena parte hacia las infraestructuras (puentes, carreteras, líneas férreas, etc.) y hacia la compra de materias primas y alimentos. La economía europea se recuperó con rapidez, por lo que el mercado europeo pudo empezar a absorber con facilidad parte de la abundante producción estadounidense. Como resultado de la recuperación económica del continente europeo, en 1951 se creó la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), que sería el germen de la futura Comunidad Económica Europea (CEE).
Otras iniciativas en pro de la recuperación económica de la posguerra fueron la creación en 1944 del Fondo Monetario Internacional (FMI) y en 1945 del Banco Mundial, instituciones a las que se incorporaron los países del bloque estadounidense.
La OTAN
En el ámbito militar, Estados Unidos promovió una alianza entre los países de su área de influencia mediante la creación en 1949 de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Su objetivo era hacer frente a una posible amenaza soviética.
Los primeros integrantes de la OTAN fueron Canadá, Estados Unidos, Dinamarca, Bélgica, Francia, el Reino Unido, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos y Portugal. En 1952 se incorporaron Grecia y Turquía; en 1955, la RFA; y en 1982, España.
Otras alianzas creadas en estos años en torno a Estados Unidos fueron la OEA (Organización de Estados Americanos, 1948); la SEATO (Organización del Tratado del Sureste Asiático, 1954), que agrupaba a Estados Unidos, al Reino Unido, Francia, Nueva Zelanda, Australia, Pakistán, Tailandia y Filipinas; y la CENTO (Organización del Tratado Central, 1959), de la que formaban parte el Reino Unido, Pakistán, Turquía, Irán y, parcialmente, Estados Unidos.
El área iberoamericana
Desde 1823, con la llamada doctrina Monroe, Estados Unidos había ejercido sobre el continente sudamericano un dominio hegemónico que se reforzó a finales del s. XIX con la creación de la Unión Panamericana, sustituida por la OEA en 1948. Con la creación en 1960 de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y del Mercado Común Centroamericano, los países latinoamericanos intentaron en vano disminuir la influencia de Estados Unidos sobre sus economías.
La URSS trató de extender, sin mucho éxito, su influencia sobre América Latina, pero sólo lo consiguió en Cuba. Sin embargo, la distancia geográfica de este continente respecto al bloque soviético y la contundencia de la política ejercida por Estados Unidos hicieron desistir a los soviéticos de propiciar movimientos revolucionarios en estos países.
• El área de influencia de la URSS
A diferencia de Estados Unidos, la Unión Soviética había salido muy debilitada de la II Guerra Mundial y, además, no estaba en posesión de la bomba atómica. Por ello, el objetivo prioritario de Stalin fue la creación de una zona donde la Unión Soviética ejerciera su control, sin intentar avanzar posiciones en Europa ni pasar a un ataque directo contra Estados Unidos, ante cuyo poder militar se reconocía inferior.
Países integrantes del pacto de Varsovia. El 14 de mayo de 1955, seis años después de la creación de la OTAN, siete países, Albania, Hungría, Bulgaria, Rumania, Polonia, Checoslovaquia y la URSS firmaron el pacto de Varsovia, convenio de mutua ayuda en materia de defensa. La República Democrática Alemana se adhirió al pacto en 1956.
En la Europa oriental, después de haber impuesto regímenes comunistas adictos a Moscú, la Unión Soviética puso en marcha en 1949 un proyecto de cooperación económica entre los países de su bloque, llamado Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON, 1949). Preveía la planificación conjunta de la economía de los países comunistas, especializando a cada estado en un sector productivo determinado; de hecho, colocaba a la Europa oriental en una situación de dependencia económica respecto de la URSS.
En el ámbito militar, la URSS auspició la firma de una alianza de tipo militar (Pacto de Varsovia, 1955), integrada por la propia URSS y los países de su área de influencia (Albania, Bulgaria, Hungría, Polonia, RDA, Rumania y Checoslovaquia).
Las ideologías
La Guerra Fría no fue sólo un período de enfrentamiento político entre dos bloques sino también ideológico.
• El liberalismo capitalista
La obsesión de Estados Unidos durante la Guerra Fría no consistió tanto en extender la democracia liberal en el marco de una economía de mercado sino, principalmente, en frenar la expansión del comunismo.
El anticomunismo de Estados Unidos se concretó en considerar a los partidos comunistas de cualquier país como meros apéndices de la Unión Soviética. Para frenar el avance del comunismo se utilizaron medios como la ayuda al desarrollo económico o el apoyo económico, militar y político a dictaduras o regímenes autoritarios, siempre que éstos garantizaran su oposición al comunismo.
El senador Joseph McCarthy
En el interior de Estados Unidos, la lucha contra el comunismo tuvo su pagina más negra en la política llevada a término por el senador McCarthy entre 1950 y 1954, que consistió en la persecución de cualquier ciudadano que fuera sospechoso de simpatizar con la Unión Soviética. La llamada caza de brujas, dirigida básicamente contra colectivos de intelectuales y científicos, llevó a la sociedad estadounidense a una especie de histeria anticomunista en dicho período.
• La imposición del comunismo
La Unión Soviética utilizó la Kominform (Servicio de Información de los Partidos Comunistas) para garantizar el seguimiento de sus dictados por parte de los partidos comunistas de todo el mundo. Creada en 1947, se disolvió en 1956, aunque la URSS continuó imponiendo la pureza ideológica entre sus aliados. Aun así, pronto surgieron enfrentamientos internos dentro del bloque comunista. Las principales divergencias se produjeron a partir de 1960, cuando el Partido Comunista Chino manifestó fuertes discrepancias ideológicas con la URSS y terminó separándose de las directrices soviéticas. En 1963 Albania rompió con la URSS y se orientó hacia los postulados del Partido Comunista Chino. Yugoslavia fue un caso singular dentro del mundo comunista, ya que, al haberse liberado por sí misma de la ocupación nazi, sin intervención del ejército soviético, vivió bajo un régimen comunista independiente de la URSS.
Fases de la Guerra Fría
Durante la Guerra Fría se sucedieron períodos de fuerte tensión prebélica, que en ningún caso provocaron el enfrentamiento directo entre las dos superpotencias, con otros períodos durante los cuales las relaciones internacionales se encauzaron por la vía del diálogo y de la distensión.
• La formación de los dos bloques: 1947-1953
En esta primera etapa, finalizada con la muerte de Stalin (1953), se configuraron las relaciones internacionales de la segunda mitad del s. XX. Dos de los antiguos aliados durante la II Guerra Mundial –Estados Unidos y la Unión Soviética– se enfrentaron encabezando dos grupos de países con intereses opuestos. Entretanto, Europa había quedado definitivamente en un segundo plano, atrapada entre los dos grandes. La amenaza de una guerra generalizada se hizo manifiesta con la creación de dos alianzas militares muy fuertes –la OTAN y el Pacto de Varsovia–, que permitieron mantener el statu quo de la posguerra, procurando evitar una guerra abierta cuyas consecuencias ni unos ni otros estaban en condiciones de prever. Los momentos de máxima tensión y de amenaza de un estallido bélico se produjeron siempre fuera de los centros de decisión política (Estados Unidos y la Unión Soviética). Así, se pueden citar el bloqueo soviético de Berlín (1948-1949), la creación de la República Federal de Alemania (1949), la revolución comunista de China (1949) y la guerra de Corea (1950-1953).
• El fracaso del intento de distensión: 1953-1962
La distensión y la coexistencia pacífica fueron formuladas por primera vez en este período como vías para resolver los conflictos derivados de la existencia de los dos bloques y de la amenaza nuclear. La Unión Soviética disponía de la bomba atómica desde 1949, por lo cual este período se inició con un equilibrio militar entre las dos potencias, en el que ambas partes reconocían el potencial destructor del enemigo.
Los primeros conflictos estallaron en 1956: la invasión soviética de Hungría y la crisis del canal de Suez, que se produjo a raíz de la nacionalización del canal por parte de Egipto, aliado de la URSS. La intervención del ejército israelí en apoyo de los paracaidistas anglofranceses que se enfrentaban a las tropas egipcias provocó que la Unión Soviética amenazara con intervenir directamente en el conflicto. La mediación de la ONU puso fin a la crisis.
La invasión de Hungría por el ejército soviético en 1956 se debió a la disidencia demostrada por el régimen comunista húngaro, que inició una experiencia de democratización del país. Ésta fue abortada por una contundente intervención militar del Pacto de Varsovia, que reprimió la revolución popular y restauró el orden soviético con la imposición de la línea ortodoxa dentro del Partido Comunista Húngaro.
Otro capítulo de la tensión fue la construcción en 1961 del muro de Berlín, destinado a impedir la fuga de ciudadanos de la RDA hacia el Berlín occidental. El muro se convirtió rápidamente en el símbolo externo más evidente de la división entre los dos bloques.
Conflicto de los misiles de Cuba. En octubre de 1962, un avión U-2 de Estados Unidos reveló la presencia de misiles nucleares soviéticos en la isla de Cuba, lo que desencadenó una grave crisis entre las dos superpotencias.
En 1962 tuvo lugar el conflicto de los misiles de Cuba, que puso al mundo entero en situación de amenaza real de guerra. En 1959 se había instaurado en Cuba un régimen comunista aliado de la URSS, dirigido por Fidel Castro. En el verano de 1962, los soviéticos instalaron en la isla misiles con cabezas nucleares capaces de alcanzar la costa de Estados Unidos. Cuando los servicios de espionaje estadounidenses los descubrieron, el presidente Kennedy exigió su retirada inmediata. Tras varias semanas de tensión, en las que el conflicto nuclear parecía próximo, la URSS accedió a retirar los misiles.
• La tregua y la distensión: 1963-1975
Estados Unidos y la Unión Soviética optaron, a partir de 1963, por la coexistencia pacífica entre los dos bloques, el mantenimiento del statu quo y un desarme nuclear limitado. La situación mundial había cambiado con relación al final de la II Guerra Mundial. Tras la consolidación del Mercado Común Europeo, Europa se alzaba como una gran potencia económica; crecía la influencia del Movimiento de Países No Alineados, integrado por estados del Tercer mundo equidistantes políticamente de los dos bloques; las tensiones entre los dirigentes chinos y soviéticos condujeron a la ruptura entre ambos países en 1963. En definitiva, la amenaza de un conflicto mundial generalizado se alejaba.
Los acontecimientos más destacados de este período fueron la invasión soviética de Checoslovaquia y la guerra de Vietnam. En 1968, el Partido Comunista de Checoslovaquia decidió sustituir al secretario general, el estalinista Antonin Novotny, y nombró a Alexander Dubcek, que no contaba con el apoyo de la URSS; la tímida apertura del comunismo checo a sectores situados fuera del partido (Primavera de Praga) fue duramente reprimida por los países del Pacto de Varsovia, con la URSS a la cabeza, que ocuparon Praga en agosto de ese mismo año e iniciaron la depuración de los máximos dirigentes del Partido Comunista de Checoslovaquia que habían encabezado el movimiento.
En agosto de 1968, los tanques del pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia para sofocar los intentos de democratización que comenzaban a producirse tras la elección de Alexander Dubcek como primer secretario del Partido Comunista Checoslovaco.
En Vietnam se vivía desde 1954, año de la expulsión de las fuerzas coloniales francesas y de la independencia del país, una cruenta guerra civil que enfrentaba a los ejércitos de Vietnam del Norte, donde se había establecido un gobierno comunista apoyado por la URSS y China, y Vietnam del Sur, sometido a un régimen militar dictatorial sostenido por Estados Unidos. A partir de 1963, Estados Unidos se involucró directamente en el conflicto con el envío de armas y hombres (hasta medio millón de soldados). Fue una guerra cruel, costosa y larga, que terminó con la retirada de Estados Unidos (1973) de un Vietnam completamente arruinado, que en 1975, fue reunificado por los comunistas.
Este período se cerró con la firma de los acuerdos de Helsinki (1975) entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en los que se preveía el desarrollo de la cooperación en Europa, el mantenimiento de las fronteras emanadas de la II Guerra Mundial, la utilización de medios pacíficos para resolver las crisis y el respeto a la Carta de los Derechos del Hombre.
• El último período de la Guerra Fría: 1975-1991
A pesar de los acuerdos alcanzados en Helsinki durante la segunda mitad de la década de 1970, las relaciones entre las dos grandes potencias volvieron a entrar en un período de tensión a causa de la reacción estadounidense ante el avance comunista en el sureste asiático y África.
Otro factor nuevo de este período fue el triunfo de la revolución islámica en Irán, dirigida por el ayatolá Jomeini en 1979. La pérdida por parte de Estados Unidos de este aliado tradicional en Oriente Medio, área de importantes intereses geoestratégicos y económicos, desestabilizó toda la región. La situación internacional se complicó debido al progresivo desarrollo del integrismo islámico, a la compleja situación creada con la guerra iniciada en 1980 entre Irán e Iraq, y a la intervención soviética en Afganistán, que suponía para Estados Unidos un peligroso avance de la influencia de la URSS hacia el océano Índico.
La intervención soviética en Afganistán tuvo similitudes con la participación estadounidense en la guerra del Vietnam. La intervención militar de la URSS contra las guerrillas musulmanas de Afganistán, entrenadas y financiadas por Estados Unidos, se prolongó desde 1979 hasta 1988. El conflicto supuso una fuerte derrota para la URSS, que perdió muchos hombres y credibilidad internacional. La Conferencia Islámica y el Movimiento de los Países No Alineados condenaron duramente la intervención soviética.
La revolución sandinista de Nicaragua (1979) se convirtió en otro escenario del renacido enfrentamiento entre Estados Unidos y la URSS. Tras el triunfo sandinista, la administración estadounidense del presidente Ronald Reagan organizó la ayuda a la contra, movimiento contrarrevolucionario formado por guerrillas derechistas enfrentadas al régimen sandinista. Estados Unidos, decidido a frenar el avance de una revolución de signo socialista en América Central, acusaba al sandinismo de recibir ayuda soviética. La intervención estadounidense en Nicaragua frenó la influencia de la Cuba castrista en este país, pero significó al mismo tiempo el alargamiento de la guerra civil y el agravamiento de la ya difícil situación económica nicaragüense.
La caída del muro de Berlín tuvo el aire de una gran fiesta cívica. Gentes de toda edad y condición, desde miembros del establishment a sectores radicales, participaron en la destrucción del que era el último símbolo visible de la Guerra Fría.
A pesar de los acuerdos SALT 1, firmados en 1972 para frenar el desarrollo de nuevas armas nucleares, las dos potencias continuaron en estos años con la modernización de sus arsenales. En 1983 Estados Unidos inició la llamada Iniciativa de Defensa Estratégica (conocida como Guerra de las Galaxias), con la intención de crear una red espacial defensiva que protegiera su territorio ante cualquier misil lanzado desde posiciones enemigas. En 1987 ambas potencias acordaron la eliminación de los misiles de alcance intermedio, y en 1991 se firmó un tratado con la intención de reducir en un 30 % las armas nucleares.
El fin de la Guerra Fría
La escalada de tensión iniciada en 1975 se fue reduciendo desde la llegada al poder, en 1986, del nuevo secretario general del Partido Comunista de la URSS, Mijaíl Gorbachov, quien inició una nueva etapa en la historia de aquel país, conocida como perestroika. Gorbachov, consciente de la paralización económica y política que sufría la Unión Soviética y de la imposibilidad de seguir compitiendo militarmente de igual a igual con Estados Unidos, intentó sin éxito reformar al régimen soviético.
Las características principales de su política fueron la reducción del gasto militar, la democratización progresiva del régimen y la introducción de mayor transparencia informativa en todas las áreas.
Los objetivos de la perestroika fueron imposibles de llevar a cabo en un país acostumbrado a la rigidez organizativa y a la falta absoluta de libertades. La lucha por el poder político condujo a un frustrado golpe de estado contra el propio Gorbachov (agosto 1991) y a la disolución de la URSS en diciembre del mismo año. Con la desaparición de la URSS se puso fin a la Guerra Fría y se inició una nueva era en las relaciones internacionales.

El holocausto


El sacrificio humano por antonomasia
Con la palabra holocausto (sacrificio) se designa el exterminio masivo de judíos que los nazis llevaron a cabo en la Europa ocupada durante la II Guerra Mundial. Entre 1939 y 1945 fueron asesinados dos tercios de la población judía residente en Europa antes de la guerra.
El holocausto significó la puesta en práctica de las teorías racistas proclamadas por el Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán (Partido Nazi) desde su fundación en 1919. La persecución de los judíos empezó con la llegada de los nazis al poder en 1933, pero la política de exterminio masivo no se puso en marcha hasta la II Guerra Mundial.
El Partido Nazi en el poder: la legalización del racismo
La persecución de los judíos se inició en 1933, inmediatamente después del acceso de los nazis al poder. Las leyes de Nuremberg (1935) supusieron la definitiva discriminación legal de los hebreos, cuya situación se agravó tras la Noche de los Cristales Rotos (1938).
• Las primeras medidas antijudías
En las elecciones alemanas de noviembre de 1932 el Partido Nazi resultó triunfador con el 33 % de los votos. En enero de 1933, el presidente Hindenburg nombró canciller a Hitler, quien implantó el Tercer Reich, régimen dictatorial del que se autoproclamó Führer (guía). La Gestapo (policía secreta) se encargaría de establecer la obediencia al régimen mediante el terror.
Entrada al campo de concentración de Auschwitz, Polonia
El Partido Nazi convirtió la pureza racial en la base de su ideología política. Ya en 1933 la legislación antisemita excluyó a los judíos de los cargos públicos, del servicio civil, de los contratos de arrendamiento, del periodismo, de la radio, del teatro y del cine. En 1934 fueron expulsados de las casas de cambio. La violencia y la discriminación legal se instalaron en la sociedad y se utilizaron alternativamente.
El sistema policial desembocó en la creación de centros de reclusión para los enemigos del régimen, los campos de concentración (Lager, en alemán). El primer campo (Dachau, situado cerca de Munich) se creó en marzo de 1933. Le siguieron los de Sachsenhausen (1933), Buchenwald (1937), Mauthausen (1938), Flossenburg y Ravensbrück (1939). Entre 1940 y 1943 se crearon ocho campos más: Auschwitz, Bergen-Belsen, Gross-Rosen, Kaiserwald, Majdanek, Natzweiler-Struthof, Neuengamme y Stutthof. Los jefes de grupo de los campos (Kapos), que se encargaban del control directo de los prisioneros bajo la supervisión de las SS (Policía de Seguridad), se reclutaron en su mayoría entre delincuentes comunes.
• Las leyes de Nuremberg
El 15 de septiembre de 1935 se abrió una nueva etapa con la proclamación de las leyes de Nuremberg "para la protección de la sangre y del honor alemán". Una persona era legalmente judía no por su religión, sino por la sangre de sus ascendientes. Los judíos perdieron la ciudadanía y el derecho de voto; se prohibieron los matrimonios y las relaciones extraconyugales entre judíos y alemanes de sangre; se les prohibió tener empleadas arias de menos de 35 años. Desde 1938 no pudieron ejercer como abogados, médicos o empresarios. También fueron excluidos de los lugares de ocio y se les dificultó la compra de alimentos (en las tiendas se exhibían letreros que negaban expresamente su entrada). Para poder ser reconocidos fácilmente, los judíos estaban obligados a llevar una estrella amarilla cosida a la ropa.
Tras la llegada al poder en 1933, Hitler promulgó una serie de leyes restrictivas de los derechos de los no arios, entre las cuales el boicot a los comercios regentados por judíos, que fueron marcados con la palabra "Jude" (Judío).
Las leyes de Nuremberg fueron completadas por decretos posteriores, que situaron a los judíos por completo fuera de la ley. Arruinados, acosados y multados individualmente y como comunidad, sólo podían emigrar de Alemania si abandonaban todas sus propiedades.
• La Noche de los Cristales Rotos
Se denominan así los hechos acaecidos durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938: las SA (Secciones de Asalto) asesinaron a decenas de judíos, agredieron y detuvieron a varios miles, destrozaron sus tiendas e incendiaron las sinagogas. Entre 30.000 y 40.000 judíos fueron deportados a campos de concentración. Además, el Partido Nazi exigió a los judíos el pago de 1.000 millones de marcos como reparación de los daños causados por la justa cólera del pueblo alemán.
Alambrada entre los campos de reclusión de los hombres y de las mujeres en Birkenau, parte del complejo de Auschwitz-Birkenau, en Brzezinka (Polonia), el mayor campo de concentración y exterminio nazi durante la II Guerra mundial. Entre 1 y 2,5 millones de prisioneros perdieron aquí la vida.
Esa noche marcó el punto culminante de las persecuciones antisemitas anteriores a la guerra. La política antijudía del régimen se endureció aún más. Unos 150.000 judíos huyeron hacia Palestina, EUA, América Latina, China y países de Europa. Los que se quedaron en el continente europeo se vieron perseguidos de nuevo por los nazis durante la II Guerra Mundial.
A pesar de la persecución nazi, en 1938 aún quedaban unos 350.000 judíos en Alemania. La anexión de Austria, en marzo de 1939, incorporó 200.000 judíos más al Tercer Reich.
Los años de la guerra: la "solución final"
Durante la II Guerra Mundial, millones de judíos europeos fueron confinados en guetos y campos de concentración. A partir de 1941 el Partido Nazi inició el genocidio de los hebreos en campos de exterminio.
• El nuevo orden
El 1 de septiembre de 1939, con la invasión de Polonia por Alemania, empezó la II Guerra Mundial. En 1940, los alemanes ocuparon Noruega, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y parte de Francia. Mientras, Italia, Rumania y Hungría se habían aliado con Alemania.
Captura de prisioneros judíos por las tropas nazis en las calles de Varsovia durante la II Guerra Mundial
La guerra aumentó la barbarie nazi. Durante cuatro años Alemania dominó gran parte de Europa e impuso el nuevo orden (la superioridad de la raza aria). Los no arios fueron reducidos legalmente al estadio inferior de esclavos o súbditos del Tercer Reich. El nuevo orden implicaba también la eliminación física de quienes eran considerados peligrosos para el Reich.
Después de la derrota de Polonia, en 1939, fue creciendo el número de campos de concentración, a los que se sumaron los campos de trabajos forzados. En Polonia, el país en el que residían más judíos, se establecieron guetos en las principales ciudades; obligados a residir en ellos, bajo pena de muerte, los judíos vivían hacinados y hambrientos. En 1940, el gueto de Varsovia, donde vivían más de 400.000 judíos, fue aislado del resto de la ciudad mediante la construcción de un muro. Centenares de miles de judíos, procedentes de los territorios ocupados por Alemania, eran confinados en los guetos polacos. Asimismo, durante la invasión de la URSS se produjeron grandes matanzas.
• Los campos de exterminio
Las victorias alemanas incrementaron el número de judíos del Reich. El Partido Nazi puso entonces en marcha la llamada solución final, un programa de exterminio en masa para eliminar a los judíos del continente europeo.
En 1941 empezaron a funcionar los campos de exterminio. Auschwitz, que ya existía como campo de concentración, fue el más importante. Dotado con cuatro cámaras de gas y grandes hornos crematorios, en él se utilizaron las técnicas más modernas de asesinatos en masa (como el uso del gas Zyclon B, comercializado como insecticida). En Auschwitz murió más de un millón de personas (nueve de cada diez eran judíos). También el campo de concentración de Majdanek fue convertido en campo de exterminio.
Campos de concentración y de exterminio nazis.
Asimismo, se crearon campos propiamente de exterminio en Polonia (Chelmo, Treblinka, Sobibor y Belzec) y otros menos importantes en Riga, Vilna, Minsk, Kaunas y Lwow. Se ubicaban en zonas rurales, alejados de los núcleos de población y cerca de las estaciones de ferrocarril.
A su llegada, los detenidos eran clasificados en grupos separados de hombres, mujeres y niños. Después de despojarles de sus pertenencias, les obligaban a desnudarse y eran examinados por un médico de las SS, que decidía quién era apto para el trabajo y quién pasaba directamente a la cámara de gas. Se llevaron a cabo actos de verdadero sadismo, como experimentos médicos o la comercialización de restos humanos para diferentes industrias. Los prisioneros que no murieron en las cámaras de gas lo hicieron tras soportar grandes penalidades (hambre, frío, malos tratos, etc.). Muy pocas personas lograron sobrevivir.
El 20 de enero de 1942 se reunieron en la conferencia de Wannsee los responsables nazis de los territorios ocupados, de las organizaciones administrativas y de los servicios de seguridad. Reinhard Heydrich, jefe de la oficina central de seguridad del Reich, declaró que el exterminio era más realista que la política de emigración y precisó las etapas de la solución biológica: los judíos serían perseguidos en toda Europa, deportados a campos de concentración, y posteriormente transportados a campos de exterminio. Se inició así un auténtico programa de aniquilamiento, que llevaba a la práctica el proyecto de Hitler. El primer paso era, pues, agrupar a los judíos en guetos para enviarlos después al destino final.
El 7 de mayo de 1945, las tropas aliadas irrumpieron en el campo de concentración de Ebensee (Austria), dependiente del de Mauthausen, donde hallaron a centenares de personas demacradas, muchas de las cuales habían sido utilizadas en experimentos (científicos) nazis.
En los campos de exterminio el número de personas asesinadas creció de forma rápida. En 1944 y 1945, 6.000 personas morían diariamente en las cámaras de gas de Auschwitz (500.000 en menos de tres años). El exterminio continuó hasta el final de la guerra.
Según las cifras expuestas durante el juicio de Nuremberg contra los dirigentes nazis, que coinciden con los cálculos del Congreso Mundial Judío, los judíos exterminados durante el holocausto fueron 5.700.000.